Día de la Memoria | Multitudinaria marcha a la Plaza de Mayo con un discurso muy crítico del Gobierno

En la movilización abundaron las consignas contra Milei y reivindicaron la cifra de 30.000 desaparecidos; convocaron agrupaciones de derechos humanos, sindicatos, partidos y movimientos sociales; fue más numerosa que la del año pasado.

Las columnas de agrupaciones de derechos humanos, sindicatos, partidos políticos y movimientos sociales que convocaron a la marcha por el Día de la Memoria, la Verdad y la Justicia ocuparon toda la Plaza de Mayo y las calles aledañas. Abundaron las consignas contra el Gobierno y mensajes que reivindicaron la cifra de 30.000 desaparecidos cuestionada por la administración de Javier Milei.

La manifestación fue más numerosa que la misma convocatoria del año pasado, la primera durante la gestión libertaria, puesto que las columnas llenaron las diagonales Norte y Sur hasta la avenida 9 de Julio aunque sin la densidad que se constató en la Plaza de Mayo. Allí, los organizadores afirmaron que hubo 400 mil asistentes, aunque otras estimaciones calcularon menos de la mitad.

Desde el escenario, montado de espaldas a la Casa Rosada, a las 16:30, Elia Espen, de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora; Estela de Carlotto, presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Adolfo Pérez Esquivel, Premio Nobel de la Paz, y Taty Almeida (Madres de Plaza de Mayo) fueron los oradores. Colaboraron con ellos en la lectura del discurso las dos locutoras del acto: Nora Anchart y Liliana Daunes.

Recordaron que se cumplen 49 años del inicio del “golpe genocida” y leyeron un discurso que advertía: “No olvidamos, no perdonamos y no nos reconciliamos”. Durante los primeros discursos (los de Espen y Carlotto), desde la calle Yrigoyen, se escucharon pedidos de manifestantes independientes para que algunas organizaciones ubicadas lejos del escenario cesaran con el ruido de la percusión y los cánticos, porque no permitían escuchar el mensaje.

Pidieron que se ponga fin a los “despidos a los trabajadores del sector público y privado”, que se aumenten las jubilaciones y que se haga “justicia para Pablo Grillo”, el fotógrafo herido por un proyectil de gas lacrimógeno durante la marcha por los jubilados del 12 de marzo pasado. “¡Fuera Bullrich! ¡Derogación del protocolo antipiquetes inconstitucional!”, dijeron. El padre de Pablo estaba en la plaza y se retiró luego, porque se acercaba el horario de visitas en el hospital en el que se encuentra internado.

Carlotto destacó que Abuelas de Plaza de Mayo ya tiene “139 casos resueltos” y pidió apoyo de la sociedad para la búsqueda del resto de los niños apropiados durante la dictadura de 1976-1983. Luego de su mensaje, las locutoras reclamaron justicia para casos como el de Julio López, y exigieron “libertad a Milagro Sala y todos los presos políticos”.

A las 16, con la plaza repleta, costaba ya movilizarse y con altoparlantes pedían espacio para el ingreso de las columnas principales. La convocatoria de organizaciones se complementó con muchos asistentes sin banderías, grupos familiares y agrupaciones artísticas.

A su turno, Pérez Esquivel inició su discurso sin leer el documento. Se permitió “una licencia” y entonó un fragmento de la canción “La memoria”, de León Gieco. Luego, ya con la lectura del texto acordado, criticó al Gobierno por “la destrucción de la salud pública” y llamó a la “defensa de la educación pública, gratuita y laica”. También pidió el cese de “la militarización de los territorios” y que se respete a los pueblo originarios.

Taty Almeida sostuvo que “Milei y [Victoria] Villarruel pretenden negar el genocidio” y exclamó: “¡Basta de negacionismo y apologismo del genocidio!”. Después de otra intervención de las locutoras, que pidieron por “Palestina libre”, Almeida destacó: “Después de mucho tiempo, logramos la unidad”. Se refería a la confluencia entre la Mesa de Organismos de Derechos Humanos (en la que tiene presencia el kirchnerismo) y el Encuentro Memoria Verdad y Justicia (conformado por agrupaciones de izquierda), quienes acordaron el documento leído. Desde agrupaciones como el MST, destacaban esa confluencia “después de 20 años” de hacer actos separados.

No obstante la mención a la unidad, una fracción del Encuentro Memoria Verdad y Justicia (identificada con agrupaciones como el Partido Obrero y el Partido de los Trabajadores Socialistas) tuvo su columna aparte y leyó otro documento, desde el acoplado de un camión, sobre Diagonal Norte y San Martín. En esa columna, con el acto finalizado y la plaza en período de desconcentración, se alineaban el Centro de Profesionales por los Derechos Humanos (Ceprodh), el Sutna (gremio del neumático) y el Polo Obrero, entre otras organizaciones.

La diferencia entre las agrupaciones del Encuentro Memoria Verdad y Justicia radica en la actitud ante las agrupaciones peronistas y kirchneristas.

“¡Cárcel común, perpetua y efectiva a todos los genocidas y partícipes civiles! ¡Basta de prisiones domiciliarias para los genocidas!”, fue otro de los reclamos del discurso, en ese caso, pronunciado por Elia Espen, quien pidió, además, la “urgente desclasificación de todos los archivos de todas las áreas del Estado desde 1974 a 1983″, una medida que horas antes había sido anunciada, sorpresivamente, por el Gobierno.

En el discurso, Espen leyó que la desclasificación era necesaria “para poder avanzar con las investigaciones de los responsables de estos crímenes, el destino de los hijos e hijas de los detenidos desaparecidos apropiados durante el cautiverio de sus madres y el destino de los y las compañeras detenidas desaparecidas que todavía nos faltan”. Y afirmó: “Seguimos exigiendo que nos digan dónde están”.

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